Hoy ya es 26 de diciembre. Han pasado los peores días de las fiestas navideñas. Siempre han sido malos, tristes, inevitables. Nunca me han gustado, continúan sin hacerlo.
Este año pensé desaparecer, marcharme al sur, muy al sur. No pudo ser, quizá otro año, sin duda otro año.
Este año pensé desaparecer, marcharme al sur, muy al sur. No pudo ser, quizá otro año, sin duda otro año.
Mañana, volveré a la rutinaria espera del fin de año, otra chorrada más, pero al menos marcada por un nuevo calendario, una nueva agenda, nuevos proyectos e ilusiones, sobre la misma piel, el mismo cuerpo mas ajado y desvalido.
La esperanza existe, no me invade el pesimismo, se que voy a ser más felíz, tengo que serlo, siquiera al final de mis días o de mis años, la idea la tengo clara, más no sé si me dará tiempo, si me ayudará el tiempo.
Mientras tanto, intentaré seguir siendo una buena persona, un buen tipo, un personaje que curiosamente como todos en algún momento, es envidiado por algunos.... y... como la mayoría casi sin saberlo.
Intentad, como se desea en estos días, ... ser felices.
Vale.
No hay comentarios:
Publicar un comentario